Uruguay

     
 

Uruguay era el último nuevo país que visitaríamos en este viaje y esto nos producía cierta tristeza. La costa es una pasada, lamentablemente pasamos por Punta Diablo y por Cabo Polonio sin detenernos mucho ya que nos llovió bastante durante toda la mañana.

Aunque nuestra intención era llegar a Punta del Este, al pasar por Jose Ignacio a sólo 25 kms., no pudimos evitar quedarnos. Era un pequeño pueblo-urbanización con unos chalets impresionantes pero que guardaban una estética acorde con el paisaje. Era temporada baja ya y todo estaba absolutamente tranquilo, que gozada y lo mejor estaba por llegar. Pasamos la noche en el “Cream en el mar”, un discotecón al aire libre cerrado por estar fuera de temporada; hablando con los encargados de cuidarlo nos dijeron que no podía ser aunque al final les convencimos para pasar la noche. Acabamos con la colchoneta y los sacos en medio de la pista de baile con unas vistas impresionantes de la bahía, no podía ser todo tan bonito, de repente a media noche se levantó un tormentón con un viento fortísimo. Cuando estábamos buscando refugio detrás de las barras, de la oscuridad surgió una luz, era el encargado que nos ofreció un cuarto para pasar el resto de la noche.

En Punta del Este pasamos todo el día en las playas y alucinando con las casas al lado del mar, la gran mayoría son de argentinos que pasan allí las vacaciones. Uruguay, la Suiza de Sudamérica, es un país espectacular, todo está super limpio, ordenado y con gente muy amable; su capital, Montevideo, tiene un gran parecido con Buenos Aires y cuenta con larguísimo paseo marítimo de 32 kms. Pasamos la noche en un hotelito de unos emigrantes gallegos que llegaron allí hace 50 años, todos nos alegramos del encuentro, ellos incluso se emocionaban de tenernos por allí, nos contaron historias y comentaban que la situación actual de Argentina les había afectado mucho.

Después de visitar Montevideo pusimos rumbo a Colonia donde nos embarcamos en un ferry para cruzar el Río de la Plata hasta Buenos Aires.