Colombia

     
 

Desde fuera no se veía verdaderamente peligroso. Pensamos que lo que se conocía de este país era el reflejo de lo que la televisión y la prensa muestran a diario, siempre el aspecto del terrorismo, narcotráfico, secuestros, asesinatos...No fueron pocas las personas que nos advirtieron de no entrar en este país. Ya se habían dado varios casos de secuestros de motoristas por parte de la guerrilla, concretamente un compañero ecuatoriano, Ricardo Roco, al que secuestraron hace un año, y algunos motoristas colombianos que paseando tranquilamente por las carreteras del país han sido sorprendidos por la guerrilla y secuestrados, llegando alguno incluso a fallecer durante el secuestro. Es la llamada pesca milagrosa, qué consiste en entrar en algún restaurante, hotel, y secuestrar a un grupo grande de personas, seleccionando posteriormente quién tiene más dinero.

   Tras entrar en el país y conocer de primera mano algunos casos, no podemos recomendar visitarlo, por el momento, refiriéndonos sobre todo a los motoristas que pretendan transitar por él. No nos gusta decir esto, pero la situación en Colombia actualmente es insegura. Es una pena no poder visitar algunos lugares preciosos que hay en el país debido a la presencia de la guerrilla. No obstante es un país precioso y la gente es muy amable y hospitalaria. Habría que esperar un tiempo a ver si mejora la situación con el fin de poder conocerlo tranquilamente.

Después de todas las advertencias que tuvimos a los primeros que tomaron por terroristas fue a nosotros en la aduana del aeropuerto de Bogotá. La verdad es que llegamos en el avión con las chaquetas de la moto, los cascos y con algo de pintillas guarras, sin afeitarnos y con el pelo bastante largo. A eso hay que añadir que mi pasaporte, el de Jaime, tenía un pequeño error en un sello y en la fotografía, por lo que la policía nos metió en una habitación donde nos bombardearon a preguntas mientras revisaban nuestros pasaportes, rascándolos, oliéndolos y examinándolos con lupa. Todo correcto, y continuamos con nuestros planes. Llegamos a Bogotá sobre las 21:00 h. de la noche, y las motos debíamos recogerlas a primera hora el día siguiente.

Decidimos pasar la noche en el cómodo suelo del aeropuerto de Bogotá. Antes de dormir hicimos amistad con otras personas con las que compartíamos el lugar. Dos chicas que venían de una isla y que estaban un poco locas, y un personaje curioso de New York que perdió su avión por quedarse dormido y que no paraba de hablar. La historia de una de las chicas es curiosa. Quería irse de casa de sus padres y decidió como destino Aruba, una pequeña isla perteneciente a Venezuela donde vivía una amiga suya. Al día siguiente de llegar a la isla regresó con su familia, según nos comentó no le gusto la isla porque hacía calor. Cada uno contaba anécdotas y experiencias de sus viajes. Conseguimos dormir unas 4 horas hasta que nos despertaron las pisadas de los pasajeros de los primeros vuelos de la mañana.
 

Recogimos nuestras motos en la terminal de carga del aeropuerto. Tuvimos que esperar toda la mañana para que bajaran las motos el avión y se realizaran los trámites aduaneros. Allí nos encontramos con nuestros amigos Doro y Tom, que también debían recoger su moto. Coincidimos con dos amigos más que viajaban con sus motos por el mundo, un Holandés que estaba un poco loco y que no paraba de hablar, con una moto bastante machacada, cuyo carenado era una silla de playa con un cartón de protección, y un americano de casi dos metros de altura profesor de artes marciales con una Kawasaki KLR 650.
 

Con todos los amigos que nos encontramos durante el viaje seguimos manteniendo contacto y seguimiento para saber por donde se encuentran en cada momento. El Holandés tras pasar más de dos meses sigue en contacto de vez en cuando con nosotros, los hermanos García, como nos llama él. Y con el americano perdimos contacto y ya no mandaba ningún reporte a la pagina web de "horizonsunlimited.com" Al cabo de más de un mes escribió diciendo que había estado secuestrado durante ese tiempo por la guerrilla a su paso por Colombia. Le habían robado entre otras cosas la moto y buscaba alguien que le ayudase a recuperarla o si esto no fuera posible a conseguir otra para continuar su travesía. Son malas noticias para todas aquellas personas que tienen intención de visitar Colombia con sus motos, nosotros tuvimos suerte y cruzamos días antes, aunque no tuvimos ningún problema serio, si se respiraba una importante sensación de inseguridad, por lo que te cuentan los propios colombianos y por la gran presencia de militares y policías fuertemente armados a lo largo de cualquier esquina de la ciudad o a lo largo de las carreteras.
 

En Bogotá nos alojamos junto a nuestros amiguetes alemanes en el mismo hostal. Al día siguiente visitamos la ciudad. Entre otros lugares visitamos la plaza, el Museo del Oro, en el cuál tuvimos la oportunidad de contemplar miles de piezas de oro pertenecientes a las culturas prehispánicas que habitaban las montañas de diferentes lugares de Colombia. Visitamos la Iglesia de San Francisco, una iglesia de una belleza impresionante situada frente al Museo del Oro. Fue en la capital colombiana donde al fin pude encontrar una de las ruedas que necesitaba para la moto. En las ciudades colombianas es obligatorio que los motociclistas vistan con un peto reflectante en el que figure la placa de su moto, al igual que también debe aparecer en su casco. Según nos contaron esta medida fue impuesta debido a la cantidad de delincuentes que utilizan las motos como vehículo para poder huir rápidamente tras cometer algún delito. La conducción por la ciudad de Bogotá era peligrosa como cualquier gran ciudad del continente americano, a lo que había que sumar una dificultad considerable, y es la falta de las tapas de las alcantarillas, lo cual deja la ciudad con numerosos agujeros de gran tamaño por las calles, que hace que exista el riesgo de meter la rueda en una alcantarilla y tener un grave accidente. Al parecer son robadas por la gente más pobre con el fin de fundir el metal y venderlo posteriormente.
 

La televisión de Bogotá, City TV, se enteró de nuestra estancia en Bogotá y nos citó para entrevistarnos, pero no pudimos ir por falta de tiempo. Tras pasar dos días en Bogotá continuamos la travesía dirección a la ciudad de Cali. En el camino nos quedamos en Armenia, una ciudad situada a pocos kilómetros de Cali. Para llegar a Armenia desde Bogotá transitamos por un paso de montaña, La línea, algo complicado y peligroso por la cantidad de camiones que lo transitan. Por las carreteras continuaban deteniéndonos en todos los controles policiales que había. Realmente nos paraban por curiosidad, nos pedían la documentación pero no la miraban, simplemente nos hacían un montón de preguntas, ¿ De dónde son?, ¿De dónde vienen?, ¿Cuánto cuestan?, ¿Cuánto corren?...
 

Nuestra siguiente parada fue en la ciudad de Cali. Aquí queríamos realizar un pequeño mantenimiento a las motos, por lo que al llegar nos dirigimos a algunos talleres recomendados por la guía que llevamos. En la guía aparecía un lugar que se llamaba Asturias, por lo que pensamos que podía tratarse de algún español. Nos dirigimos hacia Asturias una tienda y taller de motos especializada en Harley Davidson. Allí conocimos a Jorge el propietario del negocio, efectivamente de familia española, aunque con apariencia de alemán o de todo menos de español. Poco después conocimos a su mujer, Sory, la cual también se encarga del negocio. Nos contaron que en unas horas la calle iba a estar repleta de Harleys, porque ese fin de semana se celebraba el IV Gran Encuentro Nacional, los días 9, 10 y 11 de noviembre, del club Harley Davidson. El encuentro lo organizaban ellos y nos invitaron a quedarnos y participar en él. Aunque nosotros pasábamos por Cali para estar solo un día, decidimos quedarnos, no podíamos perdernos el encuentro, aunque de Harley Davidson nada de nada. Compramos aceite unas bujías y algunos repuestos y realizamos el mantenimiento a las motos en un garaje del lugar dónde nos alojamos. Cambíamos aceite, filtros de aire, filtros de aceite y de combustible, bujías, frenos...
 

Tras hacer el mantenimiento nos acercamos al primer acto organizado por Asturias, una visita junto a todos los harlistas a una discoteca, empezábamos mal el fin de semana, ya nos imaginábamos que iba a ser un fin de semana movido, y ese tipo de actos no hay que perdérselos, así que allí estábamos con unas 300 Harleys Davidson disfrutando del ambiente tomando alguna que otra cervecita y sin perder de vista a las mujeres harlistas con sus bikinis, pantaloncitos de cuero, pañuelos...y mucha mucha silicona. La mayoría de harlistas llevaban a unas bellezas de compañeras en la moto y nosotros de vacío. Nos retiramos algo tarde de la discoteca. Al día siguiente fuimos a una excursión al Lago Calima. Salimos por la mañana todas las motos en caravana. El recorrido por las carreteras hasta llegar al lago fue precioso. Durante el camino se habían colocado algunos agentes antiguerrilla para prevenir que no se produjese algún acto contra los participantes de este evento. Allí nos esperaba un buen almuerzo para mas de 500 personas en un campo de fútbol junto al lago y con algo de música para disfrutar. Ahí conocimos a mucha gente con la que conversamos y que se interesaban por el viaje que estábamos realizando.
 

Al regresar del lago Calima estaba preparada una reunión en otra discoteca. Después de comer algo y pegarnos una ducha nos acercamos. Se organizaron como todos los años unos concursos de Mr Harley Davidson y Miss Harley Davidson. Por Mr Harley Davidson salieron unos cinco hombres cada uno de una población colombiana, de Bogotá, Medellín, Cali, Armenia...y en representación de España tuvo que salir Jose. El concurso consistía en bailar uno por uno un tema musical sin camiseta, y quién más reclamo del público se llevase ganaba el concurso. And the winner is... José García por España Mr. Harley Davidson 2001. Y sin Harley se marcó un bailecito del tema "mayonesa", que impactó al público, sobre todo al femenino.
 

Luego llegó el turno de las chicas, la verdad es que yo las hubiera premiado a todas, bailaban bastante bastante bien. No recuerdo ni quién ganó, creo que Bogotá. Entramos de los primeros en la discoteca y cuando salimos solo quedaban dos motos en el parking, y no eran Harley Davidson, una era BMW y otra una Honda. Al día siguiente nos levantamos algo perjudicados, cogimos las motos y nos acercamos a otro lugar donde a esa hora estaban reunidos todos. Un club con una pequeña plaza de toros donde se iban a realizar diferentes concursos, suelta de vaquillas, etc. Allí estaban todos los harlistas dando la enhorabuena al nuevo Mr. Harley-Jose. Llegó la hora de las vaquillas, y los españoles no podían quedarse detrás de la barrera claro. Y allí se lanzó el torero español Jose, nada más saltar, la vaquilla a por él, un revolcón y otro y algún otro más, fue un comienzo de actuación algo accidentada. La vaquilla, la llamamos vaquilla pero ya no era tan vaquilla, era más lista que nadie, sólo tenía ojos para Mr Harley-Jose. Luego saltó al ruedo más presencia internacional y con el mismo resultado, Recortes 0 - Revolcones 200. La experiencia tomada años atrás en los encierros de San Sebastián de los Reyes ( San Sebastián of the Kings ) en Madrid, y Fuente del Fresno, no nos sirvieron de nada. Decidimos abandonar momentáneamente con algún pequeño golpe y apestando a vaca. Después de las vaquillas se organizaron juegos como el de la soga, concursos de baile... Nos pegamos un baño con nuestros amigos de Popayán, un grupo de personas que conocimos. Terminamos la noche algo tarde en casa de estos amigos.
 

Al día siguiente teníamos pensado abandonar Cali. Jose se acercó a un cajero automático y le robaron la tarjeta de crédito, por lo que tuvimos que anularla, poner una denuncia... Perdimos tanto tiempo que decidimos quedarnos otro día más. Tras este incidente nos acercamos a Asturias y allí junto con Sory y Jorge terminamos el mantenimiento de las motos. La gente de Moto Servicio Asturias se portó muy bien con nosotros, luego nos llevaron a conocer un poco la ciudad y nos invitaron a un pequeño club español. Allí conocimos a José. Un Harlista de unos 45 años muy buena persona, que nos contó, como si le pasase todos los días, que hacía algunas horas había tenido que encañonar con su arma a una persona, porque entraron en su casa unas cuatro o cinco individuos armados con el fin de robarle o secuestrarle. Después de todas estas aventurillas por Cali, y con algo de resaca, debíamos continuar. Nos despedimos de Sory y de Jorge que tan bien se portaron con nosotros. Antes de abandonar Cali visitamos a Miguel, una persona muy aficionada, y que se dedica al mundo de las dos ruedas, habiendo pasado por su casa numerosos viajeros que recorren el mundo en moto. Nos enseñó un montón de fotos y videos y nos invitaron a comer con la familia unos espaguetis que no podíamos rechazar. Al día siguiente dormimos en Popayán en casa de nuestros amigos que conocimos en el encuentro de Harley Davidson de Cali. Un matrimonio al que llaman Ruso y Rusa, que nos acogieron en su casa para pasar la noche y con los que dimos una vuelta por la ciudad. Popayán es una ciudad bonita y muy tranquila. Aunque sólo estuvimos un día lo pasamos bastante bien.
 

Desde Popayán ya salíamos del país para entrar en Ecuador. Esta parte es especialmente peligrosa por la guerrilla. Nos recomendaron no parar en la carretera para nada, ni para tomar fotos, ni para descansar un tiempo y ni tan siquiera por necesidades fisiológicas. Sólo debíamos detenernos si veíamos que no venía tráfico en sentido contrario, ya que eso podía significar que la guerrilla había hecho un retén en la carretera. Tuvimos suerte y a nosotros no nos pasó nada. Sin embargo al americano que conocimos en el aeropuerto de Bogotá, cuando pasó por Colombia fue secuestrado por un mes y le robaron la moto. Actualmente ya esta libre y continuando su viaje con otra moto. Aunque no pudimos separarnos de las vías principales de Colombia, y conocer el país más en profundidad, nos pareció un país muy bonito, con gente muy amable y hospitalaria. Colombia es un lugar que volveremos a visitar cuando la situación terrorista se arregle un poco. Por Colombia recorrimos un total de unos 1.500 kilómetros durante los nueve días que estuvimos en el país.