Argentina - Chile

     
 

SAN PEDRO DE ATACAMA ( Chile ) - JUJUY - MENDOZA ( Arg. ) (22 DICIEMBRE - 27 DICIEMBRE)

San Pedro de Atacama es un bonito y tranquilo pueblo del norte de Chile perteneciente a la II Región, Antofagasta. Parada obligatoria de los turistas que visitan esta zona, especialmente los mochileros. Está repleto de agencias de viajes y expediciones de aventura con salidas hacia el Valle de la Luna, los Geisers del Tatio, los salares, Bolivia… De casas bajas y calles de tierra, en ella se respira un ambiente joven y agradable. Lo primero que hicimos al llegar fue pasar por inmigración y aduanas para legalizar nuestra situación. Al llegar a la aduana había un montón de gente esperando porque los policías habían decidido cerrar y marcharse. Al cabo de un rato llegaban dos individuos jóvenes, engominados, con gafas de sol, con la pistola metida en el pantalón y un polo que dice " Narcóticos" Lo primero que hicieron fue saludarnos, estrecharnos la mano y darnos la bienvenida a Chile. Después de unos días por Bolivia bastante duros de casi 1000 kilómetros sin asfalto, frío, poca comida y apenas alguna ducha, al llegar a San Pedro nos pegamos una ducha que nos supo a gloria, al igual que la cena homenaje que nos dimos en un restaurante. Despidiéndonos de San Pedro nos tocaba tomar una decisión importante continuar bajando por Chile, con lo cual debíamos atravesar el desierto de Atacama, con más de 1000 kilómetros de absoluto desierto, o bajar por el norte de Argentina, cuando estaba en plena crisis política y económica y de estallido social. Decidimos bajar por Argentina y entramos por el paso Jama. Tras pasar la frontera nos esperaban más de 200 kilómetros de pista de tierra y piedras. La pista transcurría entre diversos salares. Fue un comienzo de pista algo complicado pero bastante bonito. Luego la pista se arregló, no bajaríamos de 80 km/h. Se nos hizo de noche por lo que tuvimos que parar en Susques, un pueblo perdido de muy pocos habitantes dónde apenas había donde dormir. Preguntamos en la municipalidad y una persona nos indicó la casa de una señora. Allí nos quedamos, era de lo poco que había, un sitio bastante básico. Como siempre nos desmayamos rápido.

  Saliendo de pista llegamos a San Salvador de Jujuy. Una zona preciosa de mucha vegetación y completamente verde. Una estrecha carretera nos condujo hasta Salta, dónde entramos en busca de una cinta de vídeo para la cámara. Antes paramos en un supermercado custodiado por la policía, y nos compramos un pollo asado recién hecho, todo un banquete. Nos lo tuvimos que comer en el mismo parking con las manos como auténticos cerdos. Se puso a jarrear y decidimos quedarnos allí a dormir. Una vez más nos tuvimos que sortear la cama grande de la habitación del albergue. Esta vez no le sonrió la suerte a Jose, y a piedra, papel o tijera, tuvo que conformarse con la cama pequeña. Apenas teníamos dinero en efectivo, y debido a la crisis Argentina, el Gobierno decreto feriado bancario, por lo que no podíamos extraer efectivo. Buscábamos alguna tienda que nos pasase la tarjeta y nos pudiese dar efectivo pero no lo conseguimos. Comimos en Cafayate en un sitio en el que tuvimos que pagar mitad con pesos chilenos y mitad con bolivianos por no tener moneda argentina. Continuamos hacia el sur por la conocida Ruta 40. Era día 24 de diciembre, y para una fecha tan señalada decidimos pasar la noche en un sitio especial. Belén, un pueblo de la provincia de Catamarca. En poco tiempo conocimos a los hermanos Molina, que nos informaron de los alojamientos, dónde ir después de la cena, al " Boliche", y nos invitaron a tomar una copa luego a su casa.

Tuvimos suerte de que en una estación de servicio YPF nos pasaron la tarjeta y nos dieron dinero en efectivo. Las gasolineras solían ser nuestros cajeros automáticos. Tras acoplarnos en un modesto hotelito de homenaje, ¡¡ es Nochebuena!!, nos dirigimos a la aventura a buscar algún sitio para cenar. Por fin en un lugar nos apañaron pasarnos la tarjeta por la misma gasolinera de antes y pudimos cenar. Acabamos brindando con los dueños del restaurante, era nuestra familia de adopción en Nochebuena. No cesaban los besos y los abrazos. Nos regalaron una botellita de vino. Dimos mil vueltas buscando un lugar que se llamase " Boliche" hasta que nos dimos cuenta de que era el boliche del pueblo, una discoteca de la cual no recuerdo el nombre. Como siempre, cerramos el garito, nos quedamos hasta que nos echaron y nos fuimos algo perjudicados al hotelito. Continuamos por esa ruta hacia el sur y llegamos a Chilecito, en el departamento de La Rioja, donde montamos la tienda en el camping municipal. Un camping enano, sin servicios y con una sola tienda montada, la nuestra. Continuamos carretera y nos encontramos una gasolinera que no admitían tarjeta y en la de más allá si admitían pero no tenían combustible, por lo que llegamos a un acuerdo con la persona de allí, repostar en una y pagar en la siguiente a unos 15 kilómetros. Esa noche la pasamos en otra estación de servicio. Estaciones en las que en Argentina se puede acampar, y dónde la mayoría disponen de unas duchas limpísimas y de agua caliente para uso público.

Pasamos por la provincia de San Juan y llegamos a Mendoza. Un lindo lugar que nos condujo por paisajes preciosos como los que rodean Uspallata. Paramos en unas singulares termas naturales, el Puente del Inca. Cruzamos la frontera y entramos en Chile. Más adelante nos pudimos fotografiar de fondo con el cerro Aconcagua de casi 7.000 metros. Pico más elevado del continente americano situado en la cordillera de Los Andes, en la provincia de Mendoza, Argentina. Aunque todo ese trayecto era bonito, no nos podíamos entretener nos esperaban unos amigos en Santiago de Chile.

SANTIAGO - PUCON (27 DICIEMBRE - 09 ENERO)

Llegamos de noche a Santiago y fuimos a ver a nuestros amigos. Daniel Santos nos traía de Madrid el esperado dinero que no nos quedaba y algunos repuestos para las motos, imposibles de conseguir por aquí. Daniel estaba de visita en casa de su novia Cati Ezquerra, chilena y prima de otro amigo y vecino madrileño que también se llama Daniel, todo un culebrón. Aunque llegamos de noche y algo tarde, ya nos estaban esperando y nada más llegar nos pegamos una ducha y fuimos a tomar unas cervezas, un ritmo bastante duro. Conocimos a dos amigos de ellos muy simpáticos Sabrina y Rodrigo. Nos quedamos unos días en casa de Cati, dónde nos sentimos como en casa. Tanto ella, como sus padres y el resto de su familia Alejandra, Daniela y Paolo, se portaron estupendamente con nosotros. Santiago, por ser capital, era uno de los lugares que escogíamos para realizar algunas gestiones importantes del viaje, como hacer un mantenimiento a las motos, comprar unos neumáticos, etc. Daniel se marchaba a Madrid para pasar el año nuevo con su familia, por lo que nos despedimos de él y le entregamos un montón de mapas, papeles, rollos de fotos y vídeo para que se los llevase a Madrid. A lo largo del viaje contactó con nosotros a través de la página web, Felipe, un chileno también de Santiago con el que quedamos para comer y charlar. Felipe tenía una Africa Twin y quería realizar un pequeño viaje por el sur de Chile por lo que nos pidió algunos pequeños consejillos y nosotros a él, ya que se conocía parte de la zona sur de Chile. A través de otra persona, Sami, conocimos también a Carlos, un motorista viajero que nos acogió en su casa también durante unos días.

Hicimos en su casa el mantenimiento de las motos, aceite, filtros, y el velocímetro de la Africa Twin, que llevaba roto desde Costa Rica. Aprovechamos para quitar toda sal del salar de Uyuni que todavía seguía pegada a nuestra ropa y a las motos. Sacamos piedras enormes adosadas al motor y a los escapes de las motos. También aprovechamos nuestra estancia en Santiago para visitar a nuestras amigas francesas que conocimos en Perú, Cecil y Lucia. Lucia tenía familia en Santiago y estaban de visita. Quedamos con ellas y salimos a tomar algo por ahí. El día de fin de año se echaba encima y decidimos acercarnos a pasarlo a la costa, muy próxima a nosotros. Conseguimos unos cascos para las francesas y nos fuimos todos a Valparaíso. Valparaíso y Viña del Mar son dos lugares que en esta época se ponen llenos de gente por las fechas de Navidad y el impresionante espectáculo pirotécnico de media hora de duración, que tiene lugar todos los años. Cientos de personas se reúnen en el puerto y a lo largo de los cerros que rodean Valparaíso, desde dónde hay unas vistas espectaculares. Todo en estas fechas es caro, y nosotros encontramos una habitación algo más asequible, dónde nos metimos los cuatro como pudimos. Horas antes ya habíamos felicitado por teléfono el Año Nuevo a España, a nuestros familiares y amigos que ya estaban en el 2002. Después de los fuegos artificiales buscamos algún sitio dónde ir a tomar algo, y acabamos en un antro de una zona de bares. Antes pasamos a comer algo a un chino. Triste pero cierto, no sólo no cenamos en Nochevieja, sino que acabamos como a las 2:00 de la madrugada comiéndonos unas tarrinas de arroz y de tallarines en medio de la calle.

Sólo tuvimos que olvidarnos del marisquito, el corderito, las uvas y la clásica fiesta de Nochevieja. Bueno fue una Nochevieja algo diferente, lo pasamos muy bien. Nuestras amigas se retiraron antes y nosotros nos quedamos hasta las mil representando a España. España 1 - Francia 0. Día siguiente, día de playa y resaca. Era una sensación algo extraño estar en plena Nochevieja con esas temperaturas y en la playa, llegándonos noticias de que España estaba totalmente blanca, incluso en Madrid nevaba bastante. Al atardecer regresamos a Santiago y volvimos a casa de nuestro amigo Carlos, dónde cenamos con nuestro buen amigo Sami, que nos rescató de las calles del centro de Santiago y nos llevó a casa de su amigo. Nos quedamos un día más antes de instalarlos de nuevo en casa de Cati. Y otra vez a salir por la noche. Visitamos la zona de Bella Vista. Se nos hizo de día. Dimos una vueltecita Cati, Sabrina, Jose y yo, y lo pasamos bastante bien.

Otro día más en Santiago y con resaca. El viaje debía continuar así que decidimos que había que huir de Santiago. Nuestro siguiente destino marcado en el mapa era Pucón. Un lugar del que nos había hablado bien mucha gente. Descendimos en apenas dos días desde la Región V de Valparaíso hasta la Región X de los Lagos. Primera parada en una gasolinera de la carretera cerca de Chillán, dónde montamos la tienda. Tras pasar Talca, Chillán y Temuco, llegamos a Pucón, a orillas del lago Villarica. Pucón es fundamentalmente un lugar de vacaciones tanto de verano, por tener el lago Villarica delante, la playa y estar rodeado de grandes ríos como el Trancura, como de invierno por tener en las faldas del volcán Villarica una estación de ski. El volcán tiene una altura de más de 2.800 metros y por su cráter está permanentemente expulsando humo. Dando vueltas por Pucón buscando alojamiento, conocimos a Jaime Mora y a su familia en la puerta de Mana Restaurant. Enseguida nos hicimos amigos de la familia y cenamos allí. Ellos son de Chillán pero montaron ese restaurante hace algunos años. Conocimos a uno de sus hijos Jaime, y a un amigo suyo, Alvaro, con los que ese día y otros cuantos más, salimos por la noche hasta que nos echaban de los sitios. Alvaro realmente era el rey de la pista bailando.

Fueron días en los que hubo que complementar las excursiones al Parque Nacional Villarica y su volcán, los saltos de agua, los Ojos del Caburgua, y el lago Caburgua, con nuestras salidas nocturnas. Dos paradas obligatorias a las que nunca faltábamos " El bar del Pelao" y el " Kamikace". Se complicaba nuestra estancia en Pucón, unas chicas bastante majas, y el " Kamikace" que no dejaba marcharnos. Tuvimos que tomar la decisión de continuar el viaje. Nos despedimos de nuestros amigos, Jaime y su mujer Maggie, Jaime y su hermana Claudia. Tras abandonar Pucón continuamos recorriendo alguno de los lagos de la zona, el Calafquén, el Panguipulli. Luego atravesamos la frontera por el paso Huahum y entramos en Argentina. Tomamos el ferry que cruza el lago Piruheico.

SAN MARTIN DE LOS ANDES ( Argentina )- PUERTO MONT ( Chile ) 10 ENERO / 15 ENERO

Toda esta zona es zona de ripio, de pista de tierra, no hay asfalto. Estábamos en la cordillera andina de Argentina. Llegamos a un bonito pueblo San Martín de los Andes. A orillas del lago Lacar, es el modelo de pueblo de montaña con enormes y preciosas casas de madera. No encontramos ningún sitio que nos convenciese para poner la tienda y nos metimos en un albergue a pasar la noche. Visitamos el lago y cambiamos algunos dólares que ya estaban a 1,40 pesos. Continuamos dirección sur hacia San Carlos de Bariloche con la mala suerte de ser fin de semana, por lo que por los caminos había mucho tráfico levantando polvo y sin respetar a las motos, ni si quiera levantaban el pie del acelerador. El camino de San Martín de los Andes a Bariloche es precioso, lástima no haber podido disfrutar de él más tranquilamente. Pasamos por otro pueblo andino de gran belleza, Villa La Angostura. Tras pasar algunos lagos llegamos a Bariloche. Lo primero que hicimos fue pasar a ver a nuestra amigas Cecil y Lucia que se encontraban en Bariloche. Este fue el tercer encuentro y el tercer país en el que nos veíamos. Aquí en Bariloche también hicimos amistad con un viajero argentino en moto, Carlos Brasero, BMW 850. Nos fuimos al camping donde él estaba y montamos la tienda. Duchita y a dar una vuelta con las francesas por el pueblo, a comer algo y a tomar una cerveza.

Bariloche es conocido internacionalmente por la cantidad de personas que en invierno se acercan a practicar el ski. Se encuentra en el Parque Nacional Nahuel Huapi, y a orillas del lago del mismo nombre. Es uno de los puntos más turísticos de Argentina, tanto en verano como en invierno. Al día siguiente organizamos una excursión con las motos por la zona. Teníamos intención de subir al cerro Catedral, pero el mal tiempo nos lo impidió. Conseguimos unos cascos en una tienda de motos para Cecil y Lucia y fuimos rodeando el lago por una ruta bonita. De vuelta nos tiramos un rato en la playa al borde del lago, hasta que regresamos a Bariloche. Aquí nos despedimos definitivamente de nuestras amigas francesas. Ellas debían hacer autostop dirección sur, hacia Esquel.

Nosotros nos quedamos otro día. Esta vez vimos un lugar precioso en la montaña con unas vistas espectaculares. Un albergue en la montaña " La Morada". Tras conseguir subir por unos caminos complicados por la montaña, no había nadie, estaba cerrado. Nos quedamos un tiempo esperando y nada, vacío, y por ahí ni un alma. Las vistas eran preciosas pero se hacía de noche y hacía frío. Intentamos entrar y nada. Bueno el tema es que si entramos, pero por una ventana. Nos lo echamos a suertes y me tocó a mí. La idea era llamar por teléfono a los dueños para que subiese alguien porque estábamos en medio de la montaña. Después de entrar no pude llamar porque el teléfono tenía candado. Se complicaban las cosas. Sorteamos quien se iba con la moto por la montaña en busca de una casa desde donde llamar. De nuevo me toco a mí. Ya era de noche. El camino bastante complicado atravesaba un denso bosque de pino. Por fin llegue a otra casa por ahí perdida y justo me piñé en una subida grande. Dejé la moto en el suelo con las luces encendidas por si venía alguien.

Lo primero llamar por teléfono. Salió Maximiliano, un individuo curioso. Llamé a los responsables del albergue y me dijeron que en 15 min estarían allí. Después le tuve que pedir a Maximiliano que me ayudase a levantar la moto que se había quedado clavada en la arena. Por fin llegaron y pudimos pasar la noche en una cama, porque estábamos a punto de montar la tienda en plena montaña, pero hacía mucho frío arriba. Por la mañana antes de irnos disfrutamos del lugar algunas horas antes de partir. Nuestro siguiente destino era Puerto Mont en Chile. De nuevo todos los caminos por fuera del asfalto. Tras entrar en el país, nos guiamos por el volcán Osorno, punto hacia el cuál nos dirigíamos. Llegamos al borde del lago Llanquihue, dejando detrás el cráter nevado del volcán. Un lugar increíblemente bonito. Entre un bosque a orillas del lago vimos un hueco y paramos a montar la tienda ahí mismo. Cocinamos alguna sopa y unas salchichas y a descansar un poco. Desde aquí hasta Puerto Varas, donde pasamos la siguiente noche. Puerto Varas es un pequeño pueblo a orillas del Llanquihue, con un estilo arquitectónico particular. Numerosas mansiones de estilo alemán de principios del siglo XX, de madera y de diferentes colores, se distribuyen a lo largo de su extensión.

Toda esta zona chilena, la Zona de los Lagos, posee una gran actividad volcánica. Algunos otros volcanes de la zona son el Puyehué, Puntiagudo, Calbuco, Casablanca, Minchinmávida, Hualiaque, Nevado… Todos esos volcanes, los numerosos y bellos lagos de la zona, la vegetación y la cantidad de Parques y Reservas Nacionales, hacen de este lugar un lugar de incomparable belleza. Alguno de sus Parques, Parque Nacional Puyehué, Parque Nacional Vicente Pérez Rosales… Dos noches pasamos en Puerto Varas una en un hospedaje de una señora y otra en la casa de un individuo que usaba su jardín como camping masificado, un lugar curioso y con un buen ambiente mochilero. También pudimos disfrutar de la belleza del lago Todos los Santos. Allí mismo se encuentra el río Petrohué, el cuál descendimos haciendo rafting. Unas vistas espectaculares y el Osorno siempre frente a nosotros. El de la agencia de rafting nos recogió a nosotros primero y nos dijo que íbamos a recoger a unas brasileñas. Nosotros ya estabamos frotándonos las manos, y afilando el diente. Cuando llegamos entraron en la furgoneta tres señoras con sus hijos y poco más. Oh Oh, nos habíamos hecho una idea equivocada de las brasileñas que iban a hacer rafting con nosotros, es más, nos temíamos que íba a ser un paseo por el río más que rafting, sobre todo cuando el guía preguntó si sabíamos nadar y las señoras y los niños contestaron. - " No mucho". Estuvo bastante bien.

Toda esta zona chilena, la Zona de los Lagos, posee una gran actividad volcánica. Algunos otros volcanes de la zona son el Puyehué, Puntiagudo, Calbuco, Casablanca, Minchinmávida, Hualiaque, Nevado… Todos esos volcanes, los numerosos y bellos lagos de la zona, la vegetación y la cantidad de Parques y Reservas Nacionales, hacen de este lugar un lugar de incomparable belleza. Alguno de sus Parques, Parque Nacional Puyehué, Parque Nacional Vicente Pérez Rosales… Dos noches pasamos en Puerto Varas una en un hospedaje de una señora y otra en la casa de un individuo que usaba su jardín como camping masificado, un lugar curioso y con un buen ambiente mochilero. También pudimos disfrutar de la belleza del lago Todos los Santos. Allí mismo se encuentra el río Petrohué, el cuál descendimos haciendo rafting. Unas vistas espectaculares y el Osorno siempre frente a nosotros. El de la agencia de rafting nos recogió a nosotros primero y nos dijo que íbamos a recoger a unas brasileñas. Nosotros ya estabamos frotándonos las manos, y afilando el diente. Cuando llegamos entraron en la furgoneta tres señoras con sus hijos y poco más. Oh Oh, nos habíamos hecho una idea equivocada de las brasileñas que iban a hacer rafting con nosotros, es más, nos temíamos que íba a ser un paseo por el río más que rafting, sobre todo cuando el guía preguntó si sabíamos nadar y las señoras y los niños contestaron. - " No mucho". Estuvo bastante bien. Tan Sólo a 20 kilómetros sur, paramos en Puerto Mont para comprar algo de comida. Puerto Mont es una ciudad grande, la capital de la X Región. Fundada en 1853 como parte de colonización Germánica. No tiene ningún atractivo especial por lo que la visita fue corta. Aquí comienza la esperada Carretera Austral.

CARRETERA AUSTRAL ( Chile ) - PERITO MORENO ( Arg ) 16 ENERO / 26 ENERO

Se divide en tres grandes secciones Puerto Mont - Chaitén, Chaitén - Coyhaique, y Coyhaique - Puerto Yungay. Es un camino de ripio, de tierra y piedras, en algunos tramos de paso dificultoso. Construido no hace más de 25 años, a lo largo de él se encuentran unos paisajes únicos para contemplar. Puedes encontrar a través de este camino semi- virgen, pequeñas casas que ofrecen algunos servicios a los viajeros. La parte más atractiva de esta carretera es la parte sur. Tomamos dos ferrys, uno corto y otro largo, qué nos llevaría desde Hornopirén a Caleta Gonzalo. Antes de llegar nos topamos con la carretera cortada por una manifestación de pescadores. Allí estuvimos más de 40 vehículos parados durante casi de tres horas, y los carabineros no hacían nada, por lo que la tensión crecía. Se mando retrasar la salida del ferry debido a este corte de carretera, y por fin a la llegada de la prensa se desbloqueó. Durante esas tres horas y las que duro el ferry, hicimos amistad con mucha gente. Entre ellos una catalana, Ichi, que se encontraba de turismo con su novio chileno, Sebastián y su familia. Ibamos hacía el mismo barco así que allí nos vimos todos. El trayecto del barco era precioso y gozábamos de la continua compañía de un grupo de simpáticos delfines.

Conocimos a un grupo de chilenos que viajaban en una pick up bastante simpáticos, luego en el camping nos dejaron guardar las ruedas que llevábamos en su coche, y nos invitaron a tomar unas copitas. Como se hizo de noche todos nos quedamos en el mismo camping, en Caleta Gonzalo. Un camping baratísimo, enclavado en una zona espectacularmente bonita , en la que nos hubiera gustado quedarnos más tiempo. Montamos la tienda al lado de otro grupo de chilenos a los que veríamos en sucesivos días a lo largo de la Carretera Austral. Apenas teníamos comida y menos ganas de cocinar. Menos mal que la familia de Sebastián nos invitó a cenar con ellos. Eran una familia muy simpática. La madre cuando se enteró de que iban hacia Chile, su hijo Sebastián y su novia española Ichi, organizó un camping " Full equip", para toda la familia, su marido, su hijo Cristobal y su hermana y su novio. Compró tres tiendas, una de ellas era un autentico chalet, varios colchones inflables, sacos de dormir, una mesa y un montón de sillas, nevera, unos quemadores, una barbacoa, varios juegos de cocina y de mesa, linternas de todo tipo, y comida para todo el camping. Era gracioso como ella misma nos contaba como compró todo eso. Llevaban dos 4x4 cargados hasta arriba. El montaje de todo el equipo llevó su tiempo claro, además todo era nuevo había que andar con las instrucciones de todo, y no había mucha experiencia en camping. Cenamos muy bien y lo pasamos mejor con esa familia.

Debíamos continuar y ya estábamos en plena Carretera Austral. Nos encontramos a nuestros vecinos de camping en Futaleufú, dónde nos desviamos un poco para conocer ese pueblo. Allí conocimos a Miguel. Un alemán de dos metros de altura y cuadrado que comenzó el mismo viaje que nosotros con una Transalp, pero al revés de Sur a Norte. Charlamos con él un tiempo e intercambiamos un montón de información. Acampamos juntos al borde del río Futaleufú, dónde al día siguiente íbamos a hacer rafting con Bio Bio expeditions y nuestro amiguete americano Lorenzo, dueño del negocio. El río Futaleufú es uno de los más duros de descender junto con dos rios más en el mundo. Atravesamos varios rápidos de máxima dificultad 5+, el descenso por el río duró más de tres horas y aunque es un poco caró mereció la pena. Después nos tomamos unas cervezas post-rafting y algo de musiquita por la noche. Lorenzo y su novia Nicole nos invitaron a cenar en una cabañita que tenían montada bastante curiosa. . Nos despedimos de Miguel, nosotros continuábamos dirección sur por la Austral. Le di mis guantes porque él perdió los suyos y traía las manos negras. Es muy buena persona y esos días lo pasamos estupendamente con él.

En el camino paramos a comer algo en Puerto Puyuguapi. Llegando a Coyhaique, nuestro próximo destino, se nos hizo de noche, y tras pasar un puerto y bastante frío, llegamos con los depósitos prácticamente vacíos. En Coyhaique nos dirigimos directamente al Albergue Las Salamandras, del que tan bien habíamos oído hablar y dónde paraban numerosos viajeros en moto. De hecho a través de internet habíamos quedado en vernos allí con un grupo grande, entre ellos Erin y Cris, una pareja americana que lleva varios años dando la vuelta al mundo en moto. Tuvimos mala suerte y justo esa misma mañana habían salido. Nos dio bastante rabia no haber coincidido con ellos allí. Los dueños de Las Salamandras, son una pareja de madrileños, Chus y Santi, que hace unos años pasaron por allí les gustó y volvieron para quedarse y montarse, ellos mismos con sus manitas, ese bonito y enorme albergue de madera "Las Salamandras". Pasamos tres noches allí. Aprovechamos para hacer alguna excursión por la zona. Una mañana salimos dirección Puerto Aisén, pero tuvimos que darnos la vuelta al comenzar a llover fuerte. Aprovechamos y visitamos un lago cercano a Coyhaique y Jose pinchó la rueda trasera, por lo que nos acercamos al pueblo y cambiamos las dos cubiertas. Por internet contactamos con las francesas que conocimos en Perú, y casualmente Lucía estaba en Coyhaique también, nos dio su dirección y pasamos a visitarla.

Dando una vuelta por Coyhaique nos encontramos a nuestros amiguetes del camping de Caleta Gonzalo, los que nos invitaron a tomar unas copitas. Charlamos con ellos un rato. De vuelta en el albegue nos relajamos un poco y dedicamos algo de tiempo a ver la televisión y poner al día nuestro diario. Santi nos ayudó a continuar trazando nuestro recorrido y lugares para visitar. Partimos al día siguiente dirección sur. Nos despedimos de Chus y de Santi dos estupendas personas. Continuamos por la Austral hasta poco antes de Cochrane, Puerto Bertrand. Sin duda alguna, la parte sur de la Carretera Austral es la más bonita. Montamos la tienda al borde del nacimiento del río Baker, una auténtica pasada. Nos comían los mosquitos, así que cenamos algo rápido y nos acostamos. Poco tiempo después abandonaríamos la Austral, ya que rodeando el lago General Carrera, cruzamos a Argentina por el paso de Chile Chico. El Lago General carrera cambia de nombre en el lado argentino y se pasa a llamar Buenos Aires. Es un inmenso y bonito lago que refleja como un espejo las montañas que lo rodean. Ya estábamos de nuevo en Argentina. Nos dirigimos hacía el glaciar Perito Moreno, para lo que tendríamos que descender varios cientos de kilómetros por la conocida y temida Ruta 40. Es la opción más principal para desplazarse dirección, norte-sur o sur-norte. Muchos motoristas sufren accidentes y deciden darse la vuelta. La dificultad radica en que no existe pavimento, es todo ripio, y el fuerte viento lateral que sopla es constante. La fuerza del viento, de más de 80 km/h, te saca de la carretera y provoca que puedas sufrir fácilmente varios accidentes.

Es un paisaje muy particular. Apenas puedes ver el horizonte. Cientos de kilómetros en los que solo hay fuerte viento, piedras, y algunos animales salvajes como, caballos, zorros y armadillos. Una etapa muy dura desde Perito Moreno hasta Tres Lagos, más de 500 kilómetros casi desérticos de extensa pampa en la que solo paramos a comer algo y repostar en el único surtidor en 400 km. Llegamos destrozados a Tres Lagos y lo primero fue comer algo. Enseguida nos acoplamos en el camping municipal. Sólo estábamos nosotros y unos amigos de Buenos Aires. No teníamos casi dinero, así que el señor del camping sólo nos cobró la mitad. De nuevo nos incorporamos a la Ruta 40 hasta llegar a El Calafate. Por el camino paramos al borde de algunas lagunas de aguas azul turquesa debido al deshielo de los glaciares. Allí vimos nuestro primer iceberg. No habíamos desayunado nada así que nada más llegar sobre las 4 de la tarde, nos metimos en un tenedor libre de ensaladas, carnes y cordero por sólo 600 pesetas por persona.

Gran homenaje el que nos dimos. Cada vez que entrábamos en Argentina la moneda se había vuelto a devaluar, por lo que a nosotros cada vez nos salía todo más barato. El dólar ya estaba en 1.6 pesos. En El Calafate nos encontramos de casualidad al francés de la Transalp con ducha, que vimos en Perú en el lago Titicaca. Ese día acampamos a tan solo 7 km del glaciar Perito Moreno. En el camping, al ver las placas de las motos, se nos acercó un matrimonio de madrileños Gregorio e Isabel, que estaban con su familia de vacaciones. Trabajaban en la embajada española en Buenos Aires. Nos invitaron a cenar unos choricillos y unas morcillitas. Estuvimos charlando hasta tarde. Nos acercamos a primera hora del día siguiente al impresionante glaciar. Nos quedamos sorprendidos del inmenso glaciar a pocos metros de nosotros. Era increíble como se oía avanzar el glaciar y como se resquebrajaban sus rascacielos de hielo. Una pared de más de 40 km de altura, de la que se desprendían gigantes bloques de hielo que se precipitaban al agua con una tremenda fuerza. Estuvimos más de 4 horas disfrutando de tal belleza. Este es uno de los lugares más impresionantes que hemos visitado a lo largo del viaje. En el parking del glaciar nos encontramos con nuestros amigos de Buenos Aires que vimos en Tres Lagos, y tomamos unos mates con ellos. También nos encontramos con Chris, un americano que guiaba un grupo de más de 15 motos a través de la Patagonia. Ellos también bajaban hacia Ushuaia y nuestras rutas coincidían bastante, por lo que nos volveríamos a encontrar.

Continuamos por la Ruta 40 con unos vientos increíbles que hicieron que Jose se saliese de la pista para evitar una caída. Cruzamos de nuevo la frontera hacia Chile, nos dirigíamos al Parque Nacional Torres del Paine, y ese día nos quedamos en Cerro Castillo. No pudimos montar la tienda de la fuerza del viento. Llegamos a uno de los dos hospedajes, una casa particular, de ese pequeño pueblo. La habitación era tan cara que preguntamos a un japonés que estaba si podíamos dormir en su cuarto los tres. Hyro aceptó sin problemas. Yo dormí en el suelo y Jose en la otra cama que quedaba. Hyro venía desde Bolivia en bicicleta y también se dirigía a Ushuaia. Llevaba más cosas que nosotros. No paraba de comer. Llebaba barras de salchichón, coca colas, cervezas, patatas, unas botellas de vino… se cuidaba bastante nuestro amigo el japonés. Entablamos amistad con el enseguida. Al día siguiente nos dirigimos hacia Paine, del que nos separaba 40 km.

TORRES DEL PAINE (Chile) - USHUAIA Arg) / (27 ENERO - 5 FEBRERO)

Llegamos a la entrada del Parque y no pudimos pagar porque sólo teníamos dólares y no nos los aceptaban. El guarda nos dio unos mapas del Parque, nos dejó pasar y nos dijo que pagásemos a la salida. Hicimos el recorrido hasta el Lago Grey. Antes paramos en Administración a comprar algo de comida e informarnos acerca de las posibilidades dentro del Parque. Entramos al Refugio del Toro. Un refugio dónde entramos a comer. Allí conocimos a tres simpáticas mochileras argentinas que acababan de llegar después de unos 4 días andando por el Parque. Estaban machacadas y muertas de hambre. Charlamos con ellas un rato antes de continuar, lo pasamos bien. Ya al final del camino dejamos las motos y andamos como 45 minutos para llegara al Lago Grey y ver el glaciar al fondo. En el lago, muy cerca de la playa, habían quedado varados unos inmensos icebergs desprendidos del glaciar e impulsados hasta la orilla. Eran preciosos. Nos hicimos algunas fotos en la playa y de vuelta a por las motos, oímos un fuerte estruendo debido a la rotura del pico de uno de ellos. Regresamos de nuevo al refugio. Esa noche la pasaríamos allí. Tenía duchas con agua caliente, podías usar la cocina y en el piso de arriba sólo tenías que extender tu saco encima de unas colchonetas, era el dormitorio. Arriba dormimos un total de unas 18 personas. Nuestras amigas ya no estaban. Había un grupo de extranjeros y un grupo de amigos de Santiago de Chile. Nos sentamos a charlar con ellos mientras comían por turnos. Luego llegó nuestro turno de cena. Esta gente no paraba de beber cerveza a lo que nosotros tampoco nos negamos.

Estos compañeros de universidad eran bastante simpáticos y ellos también venían de haber realizado los circuitos de trecking más duros del Parque. Paulette, María Fernanda y Cristobal, Christian, Rodrigo y el golfo de Jorge, al que llamaban "borrego". Dos guapas chicas y cuatro amigos con los que lo pasamos muy bien charlando hasta tarde. Al día siguiente ellos se marchaban del parque hacia Puerto Natales y nosotros seguiríamos en el Parque para realizar la ascensión al Mirador de las Torres. Pusimos la tienda en el camping Las Torres. Comenzamos a subir por ese circuito de trecking que nos llevaría en unas horas al pie de las torres. Nuestros amigos de Santiago nos habían comentado que no era nada duro, y según íbamos subiendo nos íbamos acordando de ellos. A dos horas del comienzo está el Campamento Chileno dónde paramos a comer algo y a descansar un poco. Nos quedaban en teoría como dos horas. Estábamos bastante reventados y no parábamos de cruzarnos con abuelos y niños con la cual nos desmoralizábamos más. La última parte es una auténtica escalada. Preguntamos a una persona si faltaba mucho para el mirador. Casualmente era española. Amparo era de Segovia pero vivía en Tenerife. Charlamos un rato y al vernos con las chaquetas de la moto directamente nos preguntó que si nosotros éramos los hermanos que veníamos desde Alaska. Ella nos conocía a través de la web, porque semanas antes había estado en Pucón, cenando en el restaurante de nuestros amigos de Pucón, Mana Restaurant, al ser española pues le comentaron sobre nuestro paso por Pucón, una tremenda casualidad.

Quedamos con ellos en juntarnos para la noche. En 15 minutos llegamos al mirador. El esfuerzo mereció la pena. Desde allí teníamos unas vistas espectaculares de las torres. Tras hacernos unas fotos y comer algo, comenzamos a descender. La bajada fue más rápida. Nada más llegar nos tiramos a descansar en el césped. Dos cocineras de la Hostería Las Torres, querían que nos hiciésemos unas fotos con ellas en las motos. Ya se podían haber tirado el rollo y sacarnos un par de bocadillos, estábamos muertos de hambre. Visitamos a nuestros amigos Amparo y John. Cenamos con ellos y con Juan Pablo un simpático chileno que les acogió en su tienda. Al día siguiente una persona vino a la tienda a cobrarnos el camping, pero estábamos rotos y no teníamos dinero así que nos hicimos los dormidos. Nos despedimos de nuestros amigos mientras desayunamos juntos. Amparo le cosió la bota a Jose que tenía rajada por un lateral. Ese tipo de asistencia es importante en el viaje. Continuamos dando una vuelta por el Parque y visitando alguno de sus lagos. Sin darnos cuenta cruzamos una cadena en la que debíamos haber pagado. Esa era la salida del Parque. Al final entre el camping y la entrada nos ahorramos como 20 lucas, unas 6.000 pesetas entre los dos, a dólares y a euros lo pasáis vosotros ok.

Nos dirigíamos a Punta Arenas. Paramos en Puerto Natales a repostar gasolina y comer en Don Chicho, un restaurante de tenedor libre del que nos hablaron nuestros amigos de Santiago del refugio. Estaba cerrado así que comimos en otro lado. Dimos una vuelta por el pueblo y frente a la iglesia nos encontramos con nuestros amigos de Santiago. Teníamos pensado ir a Punta Arenas hoy, pero nos liaron y nos quedamos con ellos en Natales. Pillamos una habitación donde estaban ellos y compramos algo de provisiones para la noche. Nos juntamos todos a tomar unas copas en el alojamiento. También conocimos allí a Nicolás y Raimundo, dos hermanos chilenos que conocían estos, y a Victoria, una argentina a la que todo el mundo acechaba. Nos apretamos alguna que otra botellita de pisco y de cerveza. Para terminar la noche nos acercamos a no sé ni donde, pero lo pasamos bien. Fue una la primera etapa de la dura celebración del cumpleaños de Jose. Al día siguiente partíamos dirección Punta Arenas. Rodrigo tenía una bonita casa con vistas al Estrecho de Magallanes a la cual nos invitó. Rodrigo entró a la habitación a despertarnos. Estábamos totalmente desmayados. Una duchita, un desayuno como a la 13:00, y como nuevos a las motos. Más o menos tres horas separan Natales de Punta Arenas de carretera pavimentada. Llegamos más o menos a la vez. Era una casa preciosa y enorme. Allí estaban Eva y Tito con su hijo, los encargados de cuidar la casa, unas personas estupendas. Después de instalarnos, preparamos unas pizzas espectaculares. Y después nos tiramos varias horas tomando algunas copas y jugando a las cartas con el Dr. Capel. Lo pasamos realmente bien. Y pasadas las 00:00 h., 31 de enero, Rodrigo se acordó del cumple de Jose así que le cantamos un poquito.

Día siguiente día de visita en Punta Arenas, la capital de la XII Región. Nos metimos los 8 en el Chevrolet de Rodrigo. Visitamos la Plaza de Armas dónde se encuentra un monumento a Magallanes. Si besas el pie del indio que se encuentra en la base del monumento, quiere decir que volverás a Punta Arenas. Después entramos en la Casa Cultural de la familia Braun Menéndez, casa de finales del XIX perteneciente a una de las familias fundadoras de Punta Arenas. Los primeros habitantes eran todos inmigrantes, muchos de ellos yugoslavos. Actualmente Punta Arenas tiene una gran actividad militar, y de las familias que allí viven un porcentaje muy alto lo forman las familias de los militares. El resto, las familias de los trabajadores de una refinería enclavada en la ciudad. A 56 km dirección sur se encuentra el Fuerte Bulnes, réplica del construido en 1843, encargado de proteger los territorios chilenos tras la independencia. A la vuelta nos dimos cuenta que íbamos algo justos de gasolina, por lo que volvimos a 60 km/h. Ya estábamos celebrando la llegada ,cuando justo a la entrada de Punta Arenas tuvimos que bajarnos a empujar el enorme trasto de hierro que pesaba como un autobús. Paramos en un supermercado para comprar provisiones para la tercera celebración del cumpleaños de Jose. Nuestros amigos organizaron un asado en todo regla. Para calentar comenzamos con algo de vinito, algo de cerveza y luego un poquito de pisco sour.

Jorge manejaba la parrilla como un experto y todo estaba buenísimo. Mandamos a Jose a buscar algo a la cocina y cuando volvió le esperamos todos con unos gorritos puestos y una tarta con sus velitas. Ooohhh!!! "Cumpleaños feliz, cumpleaños…" Y un regalito, una botella de vino como clausura de esta tercera celebración del cumpleaños de Jose. A descansar que al día siguiente partíamos. Claro está que después de estos días tan estupendos que pasamos con nuestros amigos, nos costó separarnos de ellos. Desayunamos juntos y quedamos en volver a vernos, si no en Santiago ya en Madrid cuando visitasen España ellos.

Hicimos un tramo de asfalto y otro de ripio, antes de cruzar en ferry a Bahía Azul en la Isla de Tierra del Fuego. Desde Cerro Sombrero, continuábamos dirección a San Sebastián, la frontera con Argentina. Cómo casi siempre, íbamos pillados de gasolina, continuamente en reserva mirando dónde se encontraba la siguiente gasolinera. Llegamos por asfalto a Río Grande. Pretendíamos llegar a Ushuaia, pero ya era algo tarde, hacía mucho frío, y llevábamos encima más de 250 km de asfalto y otros 200 de ripio. En una YPF se nos acercó Guillermo, una persona que llevaba un camping refugio, de viajeros. Y allí fuimos. Nada más entrar nos encontramos otros 5 motoristas alemanes y un ciclista, nuestro amigo japonés Hiro que conocimos en Chile. El camping del Club Náutico estaba muy bien, con cocina y parrilla, garaje, baños limpísimos, y el piso de arriba, un gimnasio con colchonetas que compartíamos con otras 15 personas más. El ambiente era muy bueno. Por la noche estuvimos charlando con los otros motoristas y con Hiro. 2 de febrero de 2002. ¡¡¡ Lo conseguimos !!!Un día importante en el viaje. Por fin, después de unos 250 km tan sólo 60 de ripio, llegábamos a Ushuaia, la ciudad más al sur de nuestra travesía, la ciudad más austral del mundo. Nos alojamos en lo más barato de Ushuaia, el albergue El Jardín. Este es el jardín de infancia Dulce de Leche que en verano se convierte en albergue. Dormimos al lado de un pelotero y rodeados de Mickey, Bambi, Pluto, etc. Los lavabos nos llegaban por las rodillas. Dimos una vuelta por la ciudad y nos acercamos a saludar al americano Chris y al grupo de motoristas que conocimos hacía 10 días en Perito Moreno.

Por la noche había fiesta en el albergue, el cumpleaños de un danés. Era una fiesta algo diferente así que no nos involucramos mucho, charlamos con un par de argentinas simpáticas y con la gente del albergue y a dormir que nos espera un día completo. Felices sueños. Madrugamos y en poco tiempo estábamos en la Bahía de La Pataia, en el final de la Ruta 3. El punto más al sur del mundo en el que se puede llegar en vehículo. Situado en el Parque Nacional Tierra de Fuego, en el cual pasamos 3 horitas más visitándolo. Recorrimos algunos mirados, el del Canal Beagle, algunas castoreras e Isla Redonda. Hacía mucho viento y bastante frío. Nos refugiamos en una pequeña caseta de un guarda. Allí una chica argentina nos preparó unos cafés calentitos y estuvimos charlando un buen rato. Era la oficina de correos más al sur del mundo. Pusimos el sello de la oficina en nuestros pasaportes. Otro lugar para visitar, el Museo del Presidio. Una antigua prisión convertida ahora en museo en la que se cuenta la historia de Ushuaia sus primeros pobladores y la propia historia del presidio, incluida la de algunos de sus presos más importantes. También es un museo Naval y de la Aviación argentina. Se expone en profundidad la historia de la región antártica. Descansamos algo en el albergue antes de la cena de celebración que nos pegamos en un tenedor libre. Comimos todo tipo de ensaladas y muchos tipos de carne, como un cordero exquisito, tan sólo por 7 dólares cada uno.

Ushuaia un lugar espectacular. De aquí únicamente se puede ir hacia el norte, ya que no hay nada más al sur. Todavía en la Isla de Tierra del Fuego., nos dirigimos por caminos de ripio dirección Lago Blanco. Un lago que muchas personas nos dijeron que merecía la pena conocer. Y tenían razón. Llegamos y montamos nuestra tienda a orillas del lago, entre los árboles de un precioso bosque que nos resguardaba del frío y del viento. Por el camino nos encontramos a un motorista alemán, Hubert, con quien ya nos habíamos cruzado alguna vez, y el cual nos conocía también a nosotros. También recorría América con su KLR, llevaba 13 meses, pero la boda de su hermano en Alemania le hacía regresar en poco tiempo. La subida hacia el norte de la Isla, la hicimos por el lado oeste, bordeando el Estrecho de Magallanes. Unos caminos preciosos que nos conducirían a Porvenir, dónde debíamos agarrar el ferry para cruzar a Punta Arenas. Apenas con gasolina y con mucho hambre, llegamos 30 minutos tarde, el ferry ya había partido. Echamos en combustible todo el dinero que nos quedaba, y aún así no sabíamos si llegaríamos. Ya que a los 240 km que ya habíamos recorrido, había que sumarle otros 300 km más para si queríamos subir hasta Bahía Azul y tomar otro ferry. Ese día sería día de ayuno.

PUNTA ARENAS - PUCON ( 6 FEBRERO - 14 FEBRERO ) Chile

ULlegamos a Punta Arenas algo tarde, cansados y sin saber dónde ir. Paramos en casa de Rodrigo, en la que nos quedamos anteriormente con nuestros amigos de Santiago. Allí Eva y Tito nos acogieron encantados. Aprovechamos nuestra estancia para visitar algún lugar que no visitamos la vez anterior, como el cementerio, conocido por su belleza, y una Reserva de más de 200.000 pingüinos en la Isla Magdalena, un lugar precioso.

Continuamos hacia Natales dónde agarraríamos el ferry de Navimag que nos llevaría surcando los canales de la Patagonia dirección norte hasta Puerto Mont. Eso fue lo que decidimos, descansar algo de moto, conocer los canales y evitar la desértica y aburrida subida por la costa argentina. Teniendo en cuenta el número de días que duraba el trayecto del barco 3 días y 4 noches, el servicio que incluía, el transporte de las motos y los espectaculares paisajes que recorreríamos, no nos pareció caro pagar 280 $

Atamos las motos bien en la bodega, y subimos a los dormitorios de arriba. Allí saludamos a una chica con la que nos cruzamos, Luisa, tenía acento mexicano y estuvimos hablando un rato con ella. Le comentamos que estuvimos en México, en Cozumel etc. Ella tenía un primo en Cozumel que se llamaba Carlos, y como si hubiese pocos Carlos, hacía ya más de 4 meses que era el mismo Carlos con el que nosotros estuvimos en su casa. Ella mismo nos informó de un pequeño accidente que tuvo Carlos en México D.F., pero que afortunadamente podía haber sido mucho peor. Nos pusimos en contacto con él y efectivamente ya se encontraba bien. Otra de esas casualidades increíbles a lo largo del viaje. Luisa nos presentó a dos amigos suyos franceses, Eric y Pier. Hicimos amistad y con ellos compartimos gran parte del tiempo que pasamos en el barco. Disfrutábamos de los paisajes de los canales, veíamos algunas pelis, jugamos algún que otro cartoncito al bingo, nos bebimos no pocas botellas de vino. Y les enseñamos a jugar a las cartas al Burro. Esos días lo pasamos realmente bien con estas personas. El recorrido entre los canales fue muy bonito. Surcamos los mismos canales que haca más de 400 años, surcaron muchos navíos españoles….. Pudimos ver algún barco que quedo varado y alguna que otra ballena por los canales. Desembarcamos en Puerto Mont y todavía nos dirigiríamos más hacia el norte hasta llegar a Pucón. Queríamos ir de nuevo a Pucón porque se nos quedo pendiente la ascensión de algún volcán, y en principio el Villarica parecía el más adecuado. Aprovechamos a bordear la otra cara del lago Llanquihue, y así poder visitar lugares preciosos como Frutillar.

En Pucón lo primero que hicimos fue visitar a nuestros amigos de Mana Restaurant. Tras más de un mes de nuevo estábamos en Pucón. Saludamos a otro de los hermanos de Jaime, Juan Pablo. Y en dos días llegó el último hermano de la familia que no conocíamos, Cristian. A él le habían hablado de nosotros y quería conocernos. Le esperamos a que llegase en su XR 600 desde Chillán, y aunque sólo estuvimos como 2 horas más, también nosotros queríamos conocerle. El primer día en Pucón montamos la tienda en el jardín de una señora.

Amaneció un día estupendo para subir al volcán. Cogimos lo poco que llevábamos y algo de comida y nos plantamos en la entrada del Parque Nacional. Allí los guarda parques no nos querían dejar entrar por no llevar el equipamiento mínimo necesario, como unos crampones y unos piolés. Debido a la cantidad de nieve que había no querían responsabilizarse de nuestra subida, aunque al final nos prestaron algo de equipo ellos y pudimos subir. La subida fue bastante dura. Tardamos más de 4 horas en subir y efectivamente había mucha nieve y era necesario llevar un buen equipamiento. Nosotros subimos como auténticos domingueros, con las chaquetas de la moto, las botas de la moto y en pantalones de Coronel Tapiocca. Las agencias que organizan los ascensos, llevan un completo y buen equipo, hasta con mascarillas de aire. Las vistas desde el mismo cráter eran increíbles. Apenas te podías asomar al cráter por la cantidad de humo que desprendía y el intenso olor a azufre. La bajada nos costó menos. Como tres horas ya que nos deslizábamos por la nieve sobre plásticos. Llegamos rotos y nos desmayamos en la cama rápidamente. Día siguiente día de playita y a engordar la vista con las bellezas de mujeres que por allí había. Esa noche nos acercamos a una discoteca " Morena". Estuvimos hasta que nos cerraron. Día siguiente, 14 de febrero, día de los enamorados, y nosotros enamorados….de nuestras motos. De nuevo nos acercamos a la playa en busca de alguien a quien enamorar, pero na da na. Estuvimos 4 días en Pucón. Pasamos a despedirnos de nuestros amigos del Mana y continuamos ruta.

CORDILLERA ARGENTINA - PUERTO MADRYN - BUENOS AIRES ( 15 FEBRERO - 23 FEBRERO ) Arg.

Llegábamos a Puerto Madryn con la idea de pasar dos o tres días pero acabamos quedándonos una semana. La enorme hospitalidad, sus preciosas playas y la gente tan maravillosa que conocimos allí contribuyeron a que nos costará seguir viaje. Nuestro, a partir de entonces, gran amigo Miguel se dedica a acoger moteros que están de ruta y viaje por la Patagonia argentina. Junto con su madre Ester, nos invitaron a pasar una inolvidable semana con ellos. Sorprende lo que hace la gente de forma totalmente desinteresada y con el único fin de ayudar al motero en ruta y de tener amigos por todo el mundo. Conocimos también a su familia, su hermana Gabriela, Johnny y las pequeñas Antonella y Mirella, desde aquí un beso muy fuerte para todos. También un fuerte abrazo para el resto de los componentes de “Huellas del Sur”, Damián, Jaime, Martín, Hugo, Julio y sus mujeres, todos nos hicieron sentir como si nos conociéramos de toda la vida.

En Puerto Madryn aproveché para hacer unas inmersiones, curioso bucear en la Patagonia en aguas tan australes y ya de vuelta en el barco relajarte con un auténtico mate argentino. Con Miguel, Damián y Hugo nos fuimos a pasar una noche a la cercana Península de Valdés. Fue una auténtica pasada, pingüinos, leones marinos, elefantes marinos, zorros, armadillos etc, eso sí, no era época de ballenas así que, perfecto, habrá que volver. Miguel conocía a los guardaparques y nos dejaron acampar muy cerca de los elefantes marinos, meternos los tres en la tienda fue un espectáculo, la tienda era para dos y encima Miguel es un tío grande. Despertarse en medio del parque con vistas a los elefantes marinos fue un auténtico sueño. Nos dirigimos a Punta Norte con intención de ver los leones y las orcas, con las orcas no tuvimos suerte, faltaban unos días para que empezaran a entrar hacia la costa en busca de cachorros de leones marinos.

Después de pasar todo el día en la Península pusimos rumbo a Puerto Madryn. Allí nos esperaba un increíble asado argentino que organizó Johnny con la familia de Miguel y sus amigos. Nos pusimos hasta arriba de carne y cerveza y lo pasamos de miedo, nos estábamos acostumbrando a la buena vida y nos costó ponernos en ruta y abandonar Puerto Madryn. El último día lo pasamos buceando en un barco por la mañana y toda la tarde en la playa con la familia, estuvimos tomando mate y rosquillas, jugando a las palas, pegándonos unos baños y despidiéndonos de todos. Esperamos volver a verles en un futuro.

El 24 de Febrero partimos con dirección a Azul, donde Miguel nos había hablado de otro grupo de moteros que también reciben gente. Nos separaban 1.100 kms. hasta Azul, fue la etapa más larga del viaje y tuvimos que luchar contra los fuertes vientos constantes de la Patagonia. Sobre las 10:30 de la noche aparecimos en la Posta del Viajero en Moto, allí nos encontramos con Jorge “El Pollo”, un grupo de amigos de Azul y dos viajeros en moto, Mika y Damaris. Mika partió hace tres años de Alemania, viajó por todo Asia y en Vietnam conoció a Damaris con la que viajó por todo Australia, cruzaron hasta Buenos aires donde Damaris se compró una moto y el resto del viaje hasta Alaska lo harán juntos. La Posta es un sitio muy curioso, básico, pero se respira por todos lados un gran ambiente de motero viajero. Las paredes están llenas de firmas y dibujos de mucha gente que ha pasado por allí. Fue muy curioso cuando “El Pollo” sacó una cinta de la concentración de Pingüinos 96 y nos la puso, comentaba que la había visto muchísimas veces pero que nunca con españoles, nos dijo que éramos los primeros. Pasamos un par de días en la Posta, disfrutando de la hospitalidad y de los asados de Jorge y su grupo de amigos.

A sólo 400 kms. nos esperaba la ciudad de Buenos Aires con un calor realmente insoportable, según nos enteramos luego fue el día de más calor del verano. La primera sensación en Buenos Aires es ¡¡Coño, pero si parece Madrid!! El parecido es increíble y tenemos la sensación de que el viaje ha terminado, por suerte todavía nos queda la visita a Iguazú, Sur de Brasil y Uruguay.

Después de una ojeada a la guía, decidimos que la mejor opción para alojarnos estos días es Che Lagarto, hostel barato, limpio, con buen ambiente y lo mejor de todo INTERNET GRATIS!!! Queremos aprovechar estos días en Buenos Aires para averiguar como mandar las motos a España, sacar billetes de avión, cambio aceite a las motos y más cosillas. Empezamos mal y al día siguiente amanece tormentoso y cayendo una de impresión, en medio del caos nos acercamos a una agencia de transportes que nos habían recomendado. Rápidamente la opción avión queda descartada porque es el doble que en barco. Por la noche quedamos con Carlos, un amigo argentino que habíamos conocido hace un mes en un camping de Bariloche, nos presentó a su grupo de amigos moteros, muchos de ellos con BMW GS como la mía. También quedamos esa noche con Mariana, una amiga que conocíamos de Madrid. Como todavía teníamos que llegar a Iguazú y volver a Buenos Aires en 20 días, quedamos en quedar otra vez a la vuelta.

Todavía nos quedaba otro día de quilombo y despelote en Buenos Aires. Cuando nos dirigíamos a la zona donde se encuentran las tiendas de motos a buscar unos repuestos , nos topamos con una manifestación cacerolada por el centro de la ciudad. Lamentablemente empezaba a formar parte de la vida diaria de la ciudad. Conseguimos unos repuestos para hacer un pequeño mantenimiento antes de empezar los últimos 4.500 kms. del viaje, también sacamos los billetes para la vuelta a España. Ya no hay marcha atrás, el 20 de Marzo sale nuestro avión para Madrid, sentimos por dentro que definitivamente la cosa está llegando a su fin. Bueno no nos pongamos tristes, todavía quedaban 18 días, 4.500 kms., dos países nuevos por visitar y sobre todo las espectaculares cascadas de Iguazú.

Utilizamos dos días para subir a Iguazú, el clima húmedo se hace insoportable, la selva nos empieza a rodear y el típico color rojizo de la tierra se hace presente, estamos en el área argentina de Misiones. De camino a Puerto Iguazú, nos para la policía argentina, documentación por favor, su seguro por favor, eh bueno es que….Nos negamos a pagarles el soborno que nos exigen y nos multan, 3.000 pesetas por circular sin seguro, menudo chollo, menos mal que no lo habíamos sacado, seguro que era más caro. Nos amenazan diciendo que no podremos cruzar la frontera con Brasil si no pagamos antes, eso decían, porque al día siguiente sin problemas cruzamos a Brasil. Acampamos dos días en un camping de Puerto Iguazú para visitar las cataratas. El primer día las visitamos desde el lado argentino, son un espectáculo realmente impresionante, el sonido del agua es una pasada y las caídas eternas. Con una zodiac nos acercamos hasta las mismas cataratas y terminamos calados pero alucinados de la experiencia. Y al día siguiente nos espera la visita desde el lado brasileño. Salimos del camping rumbo a Foz de Iguazú (Brasil).

Tras pasar unos 15 días por Brasil y Uruguay, regresamos de nuevo a Buenos Aires de dónde debíamos partir de regreso a España.

Llegamos a Buenos Aires en medio de un tormentón fortísimo y nos refugiamos en una gasolinera YPF. Desayunando esperamos a que aflojase la tormenta para buscar alojamiento. Encontramos un Youth Hostel que estaba muy bien ubicado en pleno centro y allí nos instalamos. Por la tarde teníamos gran partido en la tele, Barça-Madrid, pedimos unas pizzas y a disfrutar, al final 1-1. Era sábado, nos tomamos unos vinos con la gente del albergue y nos fuimos a la zona de los pubs irlandeses, era el día de San Patricio y la gente estaba como loca en la calle. Nos quedamos hasta la madrugada con Cecilia, Germán y Gabriel, gente increíble. El día siguiente fue bastante duro, habíamos quedado para una barbacoa con Mariana una amiga que conocíamos de Madrid. El asado típico argentino fue un verdadero homenaje aunque nuestros cuerpos estaban un poco castigados de la noche anterior.

Buenos Aires es espectacular, tenemos que volver otra vez ya que no tuvimos tiempo para verlo todo. El barrio de La Boca, el Caminito, Puerto Madero, Plaza de Mayo… Al día siguiente salía nuestro avión y todavía teníamos que embalar las motos, la gente del almacén no nos ayuda nada, querían hacer el embalaje ellos y cobrarnos un dineral. Contamos con la ayuda de Germán, mientras él se acerca a comprar rollos de cartón para rodear las motos, tornillos, cinchas para atar las motos a los pales y rollos de plástico transparente, nosotros vamos preparando las motos y desmontando lo necesario. En dos horas conseguimos dejarlas preparadas justo a tiempo ya que la gente del almacén nos echaba porque tenían que cerrar. Acabamos destrozados sin haber comido ni bebido nada durante todo el día pero por fin las motos estaban listas.

Por la noche organizamos una super cena de despedida y nos fuimos con Cecilia, Germán y Gabriel a disfrutar de nuestra última parrilla argentina. Comimos y bebimos hasta no poder más y todo por 9 €, la gran devaluación de los últimos meses había convertido a Argentina en un destino muy económico. Hicimos un tour nocturno por la ciudad antes de retirarnos, al día siguiente nos esperaba el que sería el peor día y el más duro del viaje. 20 marzo, era el día del regreso a Madrid, hoy terminaba la aventura y estabamos muy tristes. Dimos una vuelta por Buenos Aires y sobre las 12 nos vino a buscar Mariana para llevarnos al aeropuerto.

Esperando la salida de nuestro avión, teníamos una mezcla de sensaciones, por un lado, la tristeza por estar al final de 9 meses de aventura, por otro, estábamos orgullosos de lo que habíamos hecho y de lo bien que había salido todo y finalmente alegría por reencontrarnos con familiares y amigos.

Al llegar a Madrid, comprobamos que todo estaba igual, nos daba la sensación de haber estado mucho tiempo fuera por todo lo que habíamos vivido pero solo habían sido 9 meses. La adaptación a la rutina fue bastante más difícil de lo que pensábamos, echábamos mucho menos esa vida de nómadas en moto y la indescriptible sensación de libertad.

Ahora trabajamos como todo el mundo pero tenemos la cabeza llena de sueños, futuros viajes, destinos lejanos y la firme intención de volver a realizar una aventura sobre dos ruedas.

Antes del viaje muchos medios de comunicación como TVE, Agencia EFE, Cadena Ser y Telemadrid Radio entre otros, se interesaron por nuestra aventura. Durante el viaje la Cadena Ser y Localia TV hicieron un seguimiento y contactamos durante la travesía.

Por último, en nuestra página web, www.americaenmoto.com podréis encontrar crónicas de todo el viaje y un gran número de fotografías espectaculares, con ella pretendemos compartir con todos vosotros la que ya es sin duda la experiencia más importante de nuestras vidas. Durante el viaje realizamos más de 4.000 fotografías y casi 20 horas de vídeo digital.

Carpe Diem Un saludo a todos Jaime y Jose García