Canadá y EEUU

     
 

A las 22 h. del 31 de Julio llegó mi hermano Jaime al aeropuerto internacional de Seattle procedente de Philadelphia. En el parking de llegadas internacionales le estaba esperando yo con mi moto, cuando nos encontramos fuimos al hotel. Jaime trae consigo todos los adhesivos de nuestros sponsors, una cámara digital nueva, que inmediatamente sustituirá a la antigua Hi 8mm con la que filme yo anteriormente, y una serie de recambios para las motos. A primera hora de la mañana ya estabamos en la terminal de Cargolux para desembalar la Africa Twin. Hacia tan solo 27 días que yo estuve desembalando la BMW y el procedimiento lo tenía fresco. En tres horas y después de soldar una pieza ya teníamos la Africa preparada para rodar los 40.000 kilómetros a través de todo el continente americano.


   Pasamos tres días en Seattle. Aprovechamos para ver la ciudad y para hacer el mantenimiento de la BMW que ya había hecho 10.000 km. por Alaska y Canadá. Seattle nos pareció una ciudad joven, moderna y con mucho ambiente. En la tienda de accesorios para motocicletas, Touratech, conocimos a Tom quien, amablemente, nos ofreció su jardín para acampar la última noche. Antes de empezar el descenso por la costa oeste americana hicimos una pequeña excursión de dos días por la isla canadiense de Vancouver Island. Desde Seattle, y después de coger dos ferries, llegamos a Victoria. Llegamos en medio de una fuerte tormenta y nos tocó montar la tienda de noche y con agua. Pasamos sólo dos días en la isla, uno de subida hasta Tofino y otro de retorno. Vancouver Island nos pareció preciosa y las carreteras y paisajes perfectos para rodar en moto. Los increíbles lagos y fiordos nos hacían detenernos a menudo para tomar fotos y video. Nos habían hablado bien de Tofino y la verdad es que nos gusto bastante. Es un pueblo con muchísima gente joven, la mayoría surferos, y con un ambiente muy agradable. Acampamos al lado de la playa y mientras veíamos anochecer, nos preparamos la cena con el hornillo, una pasada.

Al despertarnos llovía bastante y los 325 kms. de regreso a Victoria los hicimos bajo una intensa lluvia que no nos dio descanso durante todo el día. Ya de vuelta en terreno estadounidense, rodamos por la carretera 101 bordeando el Parque Nacional Olympic. Esta carretera continua por toda la costa del Pacifico hasta California donde se desvía hacia el interior. Fue una autentica gozada rodar con las vistas del Océano Pacifico durante casi todo nuestro recorrido por Estados Unidos. Pudimos contemplar playas y acantilados de gran belleza. La última noche en el estado de Washington la pasamos acampados en la playa de Long Beach.


Durante la excursión al interior del estado de Oregon, visitamos el increíble volcán del Monte Saint Helen, recorrimos ambos lados de las espectaculares gargantas del río Columbia y disfrutamos de una vistas espectaculares del Monte Hood. En el Monte Saint Helen, conocimos a una señora y a su hijo que no se creían lo que estabamos haciendo y no paraban de hacernos fotos. De hecho fueron las primeras personas del viaje en comprarnos amablemente un par carrete de fotos. Fuji nos había dado 150 carretes y como no íbamos a utilizar todos, vendíamos algunos durante el viaje para sacar algo de dinero. Después nos dirigimos a Portland donde nos alojamos en un albergue juvenil precioso, con un restaurante en el que nos dimos un homenaje. Como las habitaciones eran de 14 personas, dejamos algunas de nuestras cosas encima de dos camas y nos fuimos a cenar. Cuando regresamos nos habían robado nuestra cama y nos tuvimos que acoplar en otras. La ciudad de Portland nos recibió con una ola de calor por encima de los 40 grados y, por eso, decidimos poner rumbo a la costa donde sabíamos que las temperaturas serían mucho mas suaves. En dos horas estabamos en Newport en la costa de Oregon, y la temperatura había descendido hasta los 20 grados, ¡qué alivio!
 


   Continuando hacia el sur llegamos al área de recreación de las dunas de Oregon. Normalmente aquí se juntan buggies, quads, coches 4x4 y motos para disfrutar de la divertida conducción por las dunas de arena fina. Coincidió que en Winchester Bay había ese fin de semana carreras en las dunas y el ambiente era espectacular con cientos de vehículos de todo tipo. Tuvimos la suerte de conocer a un par de americanos que nos dejaron conducir sus motos y quads por las dunas, fue una experiencia muy buena. Continuamos por la carretera 101 que llevamos recorriendo desde el estado de Washington, es una autentica gozada para el motorista, discurre paralela al Pacífico y cuenta con miles de curvas y paisajes preciosos. Entramos a California a través del impresionante Parque Redwoods y de sus enormes sequoias y espectaculares bosques. Esa noche acampamos junto a un lago donde además de disfrutar de buenas vistas no pagamos nada.


Sólo nos separaban 550 km. de San Francisco y decidimos hacerlos en un día. La primera noche en las afueras de la ciudad nos alojamos en una zona de acampada. Nos parecía un poco caro pagar 24$ cuando ni siquiera había duchas y al día siguiente nos intentamos escaquear sin pagar. No habíamos recorrido ni un kilometro y ya teníamos un 4x4 de los Ranger con las sirenas de todos los colores puestas. El Ranger que se bajo de el coche era el mismo que estaba la noche anterior y estaba bastante enfadado. Nos hicimos los tontos, le pagamos y nos fuimos. San Francisco, como ya sabíamos, es la ciudad mas cara de Estados Unidos y los precios de todo eran bastante altos. Entramos en la ciudad por el Golden Gate, donde ya nos cobraron una pequeña tarifa por cruzar. Conseguimos encontrar una habitación en un céntrico motel y a un precio razonable. A la señora que lo gestionaba le gusto la idea del viaje que estabamos haciendo y nos hizo un buen descuento.


 Los tres días en San Francisco los aprovechamos al máximo y visitamos todo, Golden Gate, Fishermans Wharf, Chinatown, Pier 39, Golden Gate Park, Twin Peaks, Castro, Lombard Street, Alamo Square. Desde el monte Twin Peaks se disfruta de una magnifica perspectiva de San Francisco. Allí conocimos una pareja de catalanes que nos hicieron el enorme favor de llevarnos una cámara de vídeo y 10 carretes de fotos para revelar a España. Saliendo de San Francisco y nada mas cruzar el Bay Bridge, la temperatura subió de forma espectacular. Abandonábamos la costa para visitar los Parques Nacionales de Yosemite , King´s Canyon y Sequoia. A pesar del calor de Yosemite, el parque nos gusto mucho. La carretera hasta el Tioga Pass es un paraíso motero con unas vistas de lagos y paredes verticales impresionantes.


En King's Canyon conocimos a un grupo de moteros, los AIRHEADS, la mayoría con BMW. Son un grupo de unas 60 personas que se reúnen los fines de semana para montar en moto y contar batallas. Clinton, el organizador, nos invitó a acampar y cenar con ellos. Lo pasamos fenomenal por la noche; barbacoa espectacular, cervezas alrededor de la hoguera y sorteo de regalos. Nos tocaron dos camisetas, una sudadera y una cantimplora, ¿qué mas podíamos pedir?.A la mañana siguiente, nos despedimos de todos y pusimos rumbo a Los Angeles. La carretera de salida del parque discurre por un bosque de sequoias enormes. Rodamos con dos de los moteros que conocimos en la reunión, ellos nos guiaron por carreteras de montaña de los alrededores de Los Angeles mucho mas entretenidas que las autopistas. Pasamos tres días en Corona, a las afueras de Los Angeles, con Jim y su mujer Mai. A Jim le conocí en Prudhoe Bay (Alaska) en la reunión del 12 de Agosto. Lo mejor de Los Angeles son sus playas, Santa Mónica, Venice, Malibu, Topanga… También dimos una vuelta por Hollywood y Beverly Hills. En Los Angeles aproveche para comprar neumáticos para la BMW ya que al pasar a Méjico seria difícil encontrarlos.A poca distancia de Los Angeles esta San Diego que sería nuestra última parada en Estados Unidos.

  Un amigo de Madrid, Nano, nos dio el teléfono de de una persona en San Diego, Jim. Jim vivía en Carlsbad. Contactamos con el y nos invitó a su casa. Tanto el como su novia Karen son increíbles y nos hicieron sentir como en casa.


 En San Diego, aprovechamos para lavar las motos y arreglar alguna cosillas. Las preciosas playas y el clima suave de este área nos parecieron una gozada y definitivamente pensamos volver algún día con mas tiempo y disfrutar mas pausadamente de este precioso lugar. La segunda noche que pasamos en San Diego cenamos con la familia de Jim. Su padre es un personaje curioso y muy simpático, todas las tardes va a la playa con su detector de metales. Jim, aparte de hablar español perfectamente, es un gran enamorado de España, su bonito del Norte traído de España y su CD de Estopa nos transportaron allí por unos instantes.

 Ya por la noche, nos acercamos Jim, Jaime y yo a un bar surfero donde nos tomamos unas cervezas y disfrutamos viendo a las guapísimas universitarias de la Universidad de San Diego. La mañana siguiente nos despedimos de ellos agradeciéndoles lo bien que habían tratado y estando seguros de volver a verles por España. Recorrimos los escasos kilómetros que nos separaban de Tijuana, frontera entre Estados Unidos y México, aquí empezaría otra etapa completamente distinta del viaje.

  Durante los 25 días que estuvimos en Estados Unidos recorrimos alrededor de 6.500 kilómetros incluyendo los dos o tres días que pasamos en la isla canadiense Vancouver Island, ahora el viaje cambiaría mucho, ya que dejaríamos atrás la parte mas fácil del viaje en cuanto a seguridad y ya no digamos en cuanto al apartado de poder encontrar recambios para las motos, ya que a partir de ahora sólo en las ciudades importantes los podríamos encontrar y no siempre.