Costa Rica

     
 

En la frontera de Costa Rica pagamos solo 3 $ USA por persona, pero tuvimos que sacar un seguro obligatorio para las motos. Desde Estados Unidos no habíamos tenido que sacar ningún seguro. Nada mas entrar en Costa Rica, se aprecia un cambio increíble con relación a Nicaragua. El nivel y la calidad de vida son mucho mejores que en el país vecino. Eso también se refleja en unos precios mas elevados. En compañía de nuestros amigos de Madrid, Mónica y Eduardo, pasaríamos 20 días en Costa Rica. Aunque ellos son también moteros, en esta ocasión, viajaban en un todo terreno. Cuando brillaba el sol nos tenían envidia y cuando llovía torrencialmente era al contrario. Durante la visita a Costa Rica nos tomamos unas pequeñas vacaciones dentro del viaje, mejores sitios para dormir, mejor comida y etapas mas cortas de moto. Quedamos con Mónica y Eduardo en Puntarenas para cruzar a la península Nicoya ya que ellos venían de San José. Antes de encontrarnos con ellos visitamos el Parque Nacional Palo Verde.

   Después de cuarenta kilómetros de pista llegamos a la entrada del Parque. La entrada eran 6 $ USA por persona, y no teníamos nada de efectivo ya que Mónica y Eduardo nos traían dólares desde España. Al guarda le gusto la idea del viaje y nos dejó pasar gratis. En una parada ya dentro del Parque para hacer unas fotos, conocimos a Isabel y Alejandro, una francesa y un madrileño que viven en Asturias. El resto del día lo pasamos con ellos. Como no teníamos dinero y no aceptaban tarjeta Visa, nos invitaron a comer ellos. Alejandro tiene una BMW y no tardamos en ponernos a hablar de motos. Salimos del Parque ya casi de noche y nos despedimos de ellos, aunque no sería la última vez que nos veríamos en Costa Rica. Al día siguiente nos encontramos con Mónica y Eduardo. Aparte de traernos unos dólares, nos trajeron repuestos para las motos, difíciles de encontrar por aquí. Pasamos tres días en la Península de Nicoya. El calor era bastante fuerte y conducíamos todo el día en manga corta. Las carreteras tenían muchos tramos de pista y la conducción con las motos tan cargadas era algo complicado. En la península visitamos lugares increíbles como Montezuma, la surfera Playa Tamarindo, y la espectacular y blanquísima Playa Conchal.

Después de tres apasionantes días en la costa del Pacífico, pusimos rumbo a las montañas interiores. Cambíamos las playas por el volcán y Parque Nacional Rincón de la Vieja. El trekking de tres horas por el Parque fue espectacular, densa selva, abundante fauna, varias fumarolas y volcanes en miniatura. Ese mismo día por la tarde nos dirigimos a otro volcán, el volcán Arenal. La cosa se complico llegando, se hizo de noche bajo una fortísima tormenta. Los tramos de pista y los profundos agujeros en las zonas asfaltadas complicaban la situación aun mas. Decidimos parar en el primer sitio de la carretera. Pasamos la noche en el Arenal Lodge, el sitio era una pasada, un resort de lujo con vistas al volcán Arenal. Ese día no estabamos en condiciones de buscar algo mas barato. Pagamos 55 $ USA por la habitación, y hasta ahora ha sido el mejor alojamiento en el que hemos pasado la noche. Estabamos totalmente calados y decidí meter los calcetines en el microondas, le puse 10 minutos y me olvide. De repente la habitación se lleno de humo, los calcetines se habían achicharrado, con la poca ropa que tenemos!!

La zona del volcán Arenal es de gran belleza e interés. La ruta a pie dentro del Parque Nacional por la mañana y la visita a las Cataratas de Fortuna por la tarde, nos mantuvieron ocupados durante todo el día. Como el volcán permanece activo, se oían continuas explosiones y por la noche se podían divisar los ríos de lava bajando por sus laderas. Del Arenal nos desplazamos a la reserva de Monte Verde, una auténtica pasada de selva y jungla. Los últimos 30 km de pista hasta Santa Elena fueron un auténtico infierno de camino de piedra, parece ser que es la peor carretera de Costa Rica. En Monte Verde hicimos Canopy, consiste en deslizarse en unas tirolinas a unos 50 metros de altura por encima de la selva. La ultima tirolina de 600 metros de longitud fue espectacular. Costa Rica es uno de los pocos países en los que nos hemos encontrado con españoles, la mayoría de ellos en viaje de novios. Llegando a San José nos vuelve a pillar una fuerte tormenta. El mayor inconveniente de viajar por Costa Rica en octubre son las abundantes lluvias. Octubre es el mes mas lluvioso dentro de esta época.
 

   En San José aprovechamos para descargar las fotografías de nuestra cámara digital con Antonio Bolivar. Su hermano Emilio, amigo nuestro de Madrid, nos había dicho como contactar con él a nuestro paso por San José. Solo pasamos una noche en el cómodo suelo de la casa de Antonio. Al día siguiente pusimos rumbo a Cahuita en la costa caribeña. De camino subimos a ver el volcán Irazu. Como siempre tuvimos un breve momento de regateo en la entrada al volcán que dio sus frutos, por supuesto. Los primeros 35 km de subida estuvimos rodeados de una espesa niebla, aunque mas tarde arriba, pudimos disfrutar de unas vistas únicas del cráter del volcán. Después de un cafecito para entrar en calor mientras veíamos el Real Madrid - Juventus, pusimos rumbo al calor y al reggae del caribe. Ya en la costa del Atlántico, estuvimos alojados en unas cabinas básicas pero cómodas. Selvin, el dueño de las cabañas nos trató de maravilla. En esta zona de Costa Rica hay mucho rasta y música reggae es obligada en todos los locales. Aprovechamos estos días para hacer submarinismo, montar en kayack, hacer trekking, y después de tanto deporte, tomar alguna que otra cervecita y descansar de tanta moto. Increíblemente nos volvimos a encontrar a Isabel y Alejandro en Puerto Viejo, cerca de Cahuita. Si recordáis, les conocimos en el Parque Nacional de Palo Verde, luego les vimos cerca del lago Arenal y por tercera vez en el Caribe. Ya tenemos ganas de verles de vuelta en España.

   Otra vez teníamos intención de cambiar de costa y dirigirnos hacia el Pacifico. Después de un día agotador en moto, con muchos camiones en la carretera que pasamos, a casi 3.000 metros de altitud, llegamos a Dominical, al sur del Parque Nacional Manuel Antonio. Durante el día pasamos del asfixiante calor de la costa atlántica al frío que pasamos en el paso a 3.000 metros de altura. Queríamos llegar a Manuel Antonio, pero se nos hizo de noche y nos envolvió una intensa niebla. Decidimos quedarnos en Dominical, un pueblo de la costa. Al viajar por Costa Rica hay que tener en cuenta que anochece sobre las 17:30 horas, por lo que todos los días amanecíamos sobre las 6:00 horas de la mañana. Al principio solo íbamos a pasar una noche en Dominical, pero en la mañana el coche de Eduardo y Mónica comenzó a hacer un ruido muy raro, y decidimos regresar a Dominical ya que tan solo estábamos a unos 4 km. Al llamar a la empresa de alquiler nos dijeron que traían otro coche por la tarde desde San José, por lo que aprovechamos el día para ir a la playa y realizar alguna excursión. Tercer coche que manejaba Eduardo por Costa Rica, los rompía todos, nunca le dejéis vuestro coche.

   Desde España nos llegaban buenas noticias, contamos con otro colaborador que ya forma parte de la aventura, CHESSCAFE, una cafetería de Madrid. Desde aquí agradecemos a nuestro amiguete Nano y a su familia la ayuda y el seguimiento que nos hacen. De camino a Manuel Antonio paramos en la incomparable Playa Matapalo. Mientras desayunábamos nuestro gallo pinto típico de aquí, unos huevos con frijoles y arroz, vimos pasar una BMW 650 a la que hicimos señas para que parase. Se sentó con nosotros durante un rato a tomar algo y charlar un rato. Se trataba de Elmer, un canadiense de unos 55 años, que había salida tan solo hace 21 días de Canadá. Menudo ritmo que llevaba. Empezó con dos personas mas, pero estas abandonaron en México, una por accidente. Actualmente seguimos en contacto con el a través de correo electrónico, el ya esta en Chile y nos manda información de las rutas que realiza. A partir de Matapalo, comenzó a llover durante los mas de 40 km de pista que nos quedaban hasta Manuel Antonio.

   La carretera que va desde Quepos al Parque Nacional tiene muchísimos hoteles. Nosotros paramos en El Mono Azul, un sitio muy curioso. El dueño al darse cuenta de que éramos españoles y que veníamos en moto nos dejó una habitación muy bien de precio. En el hotel tienen una fundación para ayudar a los animales y tenían un perezoso al que estuvimos dando de comer, una pasada de animal! El día que queríamos visitar el Parque Nacional amaneció lluvioso. Viendo la televisión nos enteramos de que se trataba de una depresión tropical que estaba afectando a todo Centroamérica. Tuvimos suerte y dejó de llover, nos acercamos los cuatro en el coche al Parque Nacional Manuel Antonio. Recorrimos a pie todas las rutas posibles, unos 10 km. Los paisajes de selva eran impresionantes, vimos monos, perezosos, iguanas y todo tipo de aves. En la playa Manuel Antonio nos pegamos un baño para relajarnos después de la paliza que nos habíamos dado. La playa estaba llena de iguanas, incluso pudimos ver una tortuga que entraba al mar desde la playa. En principio, el día había amanecido lluvioso pero al final pudimos disfrutar de un sol radiante.

   Para celebrar el 24 cumpleaños de Jaime nos fuimos a comer a la playa Espadillo, un sitio muy autentico en la misma playa. Después de mas de dos semanas en Costa Rica, había llegado el momento de dirigirnos a Panamá, el ultimo país de Centroamérica que visitaríamos. El día que partíamos de Manuel Antonio, amaneció igual que el día anterior, con una intensa lluvia. Nos despedimos de Chip, el dueño de El Mono Azul, que nos atendió estupendamente. También nos despedimos de Mónica y Eduardo, ellos se iban a San José para regresar de nuevo a España. Los 20 días que estuvimos con ellos en Costa Rica lo pasamos fenomenal. Si al llegar vinieron cargados con cosas para nosotros, ahora les pedimos que nos llevaran algunas cosas a España. Les agradecemos, a parte de la buena compañía, la ayuda prestada en el viaje. En los 50 km de pista para volver a Dominical nos volvió a caer el diluvio. Mas al Sur, teníamos pensado entrar en la península de Osa, pero los accesos estaban cortado debido a las lluvias torrenciales que asolaban el país esos días.